RelatosS

U♥

 

+Hoy puedo ver esa puerta abierta, la que siempre deseé ver. Puedo salir. Oh, sí. Puedo sentir el olor a amor. No puedo ver el color pero sé que es rosa. No puedo tocarlo pero sé que es suave. No puedo saborealo pero sé que es dulce...Aun así sí puedo sentirlo y cada vez lo siento más cerca y tú eres la razón.

Aqui

 

El silencio, con su invisible capa, abriga el instante. Ni una voz, ni un ruido, nada.
Un característico suspiro salido de mi boca revolotea entorno a mi. Me gustaría poder sonreir pero cuesta demasiado ya que terroríficos recuerdos residen en mi mente y bloquean mi sonrisa. También han sellado mi alma desactivando todo tipo de sentimiento agradable. Ya no me queda nada. Me encantaría poder llorar pero un hada se llevó mis lágrimas para rociar las flores con ellas. El vacío invade mi ser, ¿que me queda pues? Tan solo la lluvia se apiada de mi y me abraza con todas sus fuerzas. En mi interior y en silencio le pido que me arraste con ella pero sé que no me escucha asi que no me queda más remedio que seguir aqui.

Desilusionada-

El cumpleaños era perfecto, sí, perfecto. Habían globos de muchos colores diferentes y mucha comida y como no, una enorme tarta. La niña estaba ya desesperada y no se tranquilizó hasta que vió que era la hora de abrir los regalos. La ilusión en sus brillantes ojos pedía a gritos abrirlos. Habían muchísimos, todos ellos envueltos. Los abrió todos excepto uno, el regalo era de su madre. Un papel rosa chillón con dibujos extraños envolvía la caja.

Ella sabía que era, lo había estado esperando desde hace cinco meses que se le hicieron eternos.

Era lo más importante en el mundo para ella, deseaba tenerlo ya entre sus manos, jugar con su deseado juguete.

Desempapeló su regalo con sus pequeños pero largos dedos y cuando miró en el interior de la caja, la luz que había existido una vez en sus ojos se apagó. No lo entendía ella sabía que era o al menos creia saberlo, lo esperado no estaba.

Era algo mejor, más nuevo, más bonito mas ella solo quería aquello que había estado esperando.

Se ilusionó y cuando vió que no estaba se entristeció mucho pero no podía mostrarle a la gente lo que sentía, no podía decir “ no me gusta tu regalo ”, no, porque sabía que haría daño y ella no pretendía eso, al contrario, así que puso buena cara y sonrió dando las gracias. Cuando acabó el cumpleaños la niña fue a la habitación y se puso a llorar. Intentaría apreciar el juguete que su madre le había regalado aunque por más que lo intentaba no podía. No era lo mismo.